“Hacemos en casa el bote de la calma”

“Hacemos en casa el bote de la calma”

Jennifer Varela Ibarra @cresiendopresente

Educación Emocional

Cuando practicamos ejercicios de Mindfulness lo que hacemos es prestar atención, con curiosidad, a lo que pasa alrededor nuestro y dentro de nosotros aquí y ahora. Y, a veces para esos ejercicios escogemos un objeto de atención.

Con estos pequeños ejercicios aprenderemos a conectar con nuestro interior, a practicar la atención y auto control.  Todo a través del juego y con cariño.

Estás preparado?

Te cuento, vamos a hacer un bote de la calma. O lo que es lo mismo, el bote de la amígdala.

Para ello vas a necesitar un bote transparente con agua templada hasta más o menos un poco más de la mitad del bote.  Y necesitas un poco de purpurina de el color que tu prefieras.

Ahora te cuento en qué consiste este bonito experimento.

El agua que ves en el bote representa tu cerebro. Y la purpurina que le vas metiendo son los pensamientos (que muchas veces nos distraen).

Ahora, imagínate que te enfadas, cómo estarían esos pensamientos en el bote?  Dando vueltas, verdad?  Para verlo, agita el bote y verás toda la purpurina (pensamientos) dando vueltas.  A que cuando te enfadas, piensas un montón de cosas casi sin darte cuenta?

Y sabes a lo que nos invita este bote?  Nos invita a ver cómo esos pensamientos se tranquilizan,  en el fondo, si lo posas en la mesa o suelo, y mientras observas al bote respiras.

Sabes por qué pasa todas estas cosas?  Te lo explico.  Cuando te enfadas, la amígdala, que es parte del sistema límbico de nuestro cerebro, se activa y no le deja a otras partes del cerebro (los lóbulos prefrontales) hacer su trabajo. Y las emociones más negativas toman el control, lo que hace que a veces no tomemos las mejores decisiones.

Entonces, si te paras un momento y respiras, al oxígeno  le dará tiempo a llegar a las partes cognitivas del cerebro y calmar las emociones.

Los pensamientos no desaparecen, simplemente se relajan y una vez que están relajados, podrás tomar decisiones más apropiadas.

Por eso, la clave está en parar, tomar 2 o 3 respiraciones con atención y ver cómo estás después de hacer eso.

Y el bote es un objeto de atención para que mientras respiras puedas prestar atención a algo que no sea tu enfado y que además, sea atractivo.

Y ya lo más mágico de todo: si todos los días respiras con tu bote 3 veces, te enfadarás menos y cuando te enfades, te será más fácil.

Lo intentas con nosotros?

¿Qué te parece si lo intentas tu ahora?

Recuerda, que a tu bote también le puedes poner un nombre. Puede ser el tuyo pero también puedes darle otro nombre que te recuerde a esa manera de calmarte. 

 

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